Este artículo es una indagación sobre el activismo de la “diversidad funcional” tras la ocupación de las plazas del 15-M español, y, más concretamente, acerca de cómo a partir de ella la diversidad funcional se convierte en un repertorio que politiza el diseño (particularmente el mercado de ayudas técnicas y entornos accesibles desarrollados de acuerdo con el modelo social de la discapacidad). Para apuntalar una lectura de la política del diseño —en el sentido de la filosofía política de Jacques Rancière— que ahí aparece, tomaré como caso un pequeño proyecto colaborativo desarrollado por el colectivo de diseño abierto radicado en Barcelona En torno a la silla.
Criado, T.S. (2017). ¿La diversidad funcional como una política del diseño? DISEÑA, 11, pp. 148-159.
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